Hay una frase que repetidamente castiga el oído de todo guadalajareño día tras día, máxime en los días destacados, como puede ser la dedicación de FITUR a la provincia de Guadalajara, y esta es “Guadalajara, la gran desconocida”.Es rara la conversación donde alguno de nosotros no ha escuchado esta frase, lo cual genera sentimientos contradictorios, por un lado, el seguir disfrutando de parajes vírgenes a la sobre explotación; pero por el contrario asumir que ese desconocimiento, desde el punto de vista turístico es un lastre que nuestra anteriores administraciones no han sabido solucionar.

Alejandro Ruiz, Concejal de Cs en el Ayuntamiento de Guadalajara, durante su visita a FITUR

 

Desde Cs queremos que Guadalajara deje de ser una desconocida, que se abran los cauces turísticos no sólo a la región, en un mundo globalizado, escasos minutos del aeropuerto de Adolfo Suarez-Barajas y conectados con la capital de España, debemos ser ambiciosos. Y debemos serlo porque somos conscientes del rico patrimonio de nuestra Provincia.

Nuestro patrimonio cultural puede empezar por las carrozas de Azuqueca de Henares, subiendo por Hita y Festival Medieval, donde el Arcipreste cantaba a las serranas; y en esa Sierra disfrutar de las Botargas, únicas, milenarias, que también encontramos en la Campiña. Veremos a los Danzantes de Valverde en las laderas del Ocejón y podemos terminar llegando a tiempo de ver a los Gancheros, en ese río que nos lleva o viendo a los Armaos de Sigüenza y finalizando en el desfile de El Carmen, que viste de rojo y blanco a la dueña del Señorío, Molina de Aragón.

Monumentalmente Guadalajara otorga al visitante un pedazo de Historia desde que sus primeros visitantes garabateaban en la Cueva de los Casares, pasaron a ocupar después castros de los muchos que abundan nuestra Provincia, desde Castilviejo a Checa o en Herreria a las orillas de río Saúco. Descubrimos una Guadalajara pre-romana, romana en Driebes con la reciente ciudad de Caraca, que nos lleva a los asentamientos visigodos, siendo la Recópolis su punto álgido. Y qué decir de la Guadalajara Románica y Gótica, la Provincia conventual, la de Santa Teresa de Jesús unida a Pastrana, la del asentamiento del Cister, y la del cada día más hundido Monasterio de Bonaval para entrar en el s. XVIII a través de Brihuega, su muralla, su santuario de la Virgen de la Peña y su Fábrica de Paños que nos acerca a la capital, Guadalajara ciudad, donde descubriremos el Renacimiento marcado por una familia, los Mendoza, que rivalizaban en riqueza y poder con los reyes de su época, por la que pasaremos para llegar a la revolución industrial, de la Hispano Suiza, del nacimiento de la conquista aérea y de la ingeniería militar.

Y todo ello se puede hacer disfrutando de cervezas artesanas premiadas internacionalmente en Yunquera, vinos de Cogolludo, miel de la Alcarria y hasta disfrutar de nuestra primera estrella Michelín en “ El Doncel” de Sigüenza, o los asados de la Sierra.

Guadalajara rica, llena de colores en su vegetación, que pasa del verde al ocre en la Tejera Negra, aunque cada vez más empobrecida del azul de nuestras aguas. Guadalajara frondosa, nevada, dura de clima y piel. Una Provincia para estar orgullosos, para ir con la cabeza alta, y que nos deja la obligación de conservarla, difundirla y sobre todo, de disfrutarla cada día. Sean bienvenidos, la puerta está abierta.